Si, me caso. Una decisión que cambia la vida de cualquiera. Deseo hacerlo; más que nada por oficializar el amor que siento por lo más puro que me he encontrado en la vida. Se llama M.
Yo en realidad soy ateo, me la pela la iglesia; son un atajo de caraduras que no practican lo que profesan. Amar al projimo. Si lo hago es porque a M le hace ilusión puesto que a la madre de M le hacía mucha ilusión. Y yo no soy quien para quitarle la ilusión a nadie.
Para mi desgracia el cura que me va a casar es del opus dei. Un fanático lameculos que me pone cara de perro porque no he echo la comunión. Y dice que tengo que hacerla para poder casarme. Tengo que ir a hablar con él; pero me da bastante grima tener que contarle mis pecados a un señor que representa a una institución en la que no creo. Y para más inri con esa certeza de que él es más pecador que yo. Supongo que ese día tendré que tirar mis ideas a la papelera de reciclaje.